El Ejecutivo ratifica su hoja de ruta para erradicar la discriminación económica de género, vinculando la igualdad de sueldos con la salud democrática del país.
HoyLunes – La brecha salarial en España ya no es solo una cifra estadística; se ha convertido en el termómetro de la calidad democrática del Estado. Coincidiendo con la proximidad del «Día para la Igualdad Salarial» (22 de febrero), el Consejo de Ministros ha dado un paso al frente con la aprobación de una nueva declaración institucional que busca blindar el derecho de las mujeres a una remuneración justa y equitativa.
Este documento, fruto del consenso entre las carteras de «Igualdad, Trabajo e Inclusión», no solo celebra los avances logrados, sino que señala directamente las «causas estructurales» que aún mantienen a las mujeres en una posición de desventaja financiera.

Un mínimo histórico bajo la lupa
Los datos recientes arrojan un rayo de esperanza: la brecha salarial de género se ha reducido hasta el «15.7%», la cifra más baja registrada en la serie histórica del país. Más alentador aún es el dato referido al empleo a tiempo completo, donde la diferencia ha caído drásticamente desde 2018, situándose en un «4.9%» en el último año.
Sin embargo, el Gobierno advierte contra la autocomplacencia. «Esa cifra sigue siendo inaceptable», reza el texto, subrayando que detrás de los porcentajes existe una «discriminación sistémica» que limita la autonomía económica de las mujeres y su capacidad de ahorro de cara a la jubilación.
El «impuesto» invisible del cuidado y la limpieza
Uno de los puntos más incisivos de la nueva estrategia gubernamental es el análisis de la «infravaloración de sectores feminizados». Actividades esenciales como los cuidados, la limpieza, la atención sociosanitaria y la educación infantil continúan arrastrando salarios bajos, no por falta de complejidad técnica o valor social, sino por un sesgo histórico que penaliza lo que tradicionalmente se ha considerado «trabajo de mujeres».
«Cerrar la brecha es la única vía para prevenir la pobreza laboral y asegurar pensiones dignas que garanticen una vida independiente», señala la declaración.

El reto de la corresponsabilidad: Una cuestión de tiempo
El artículo destaca que la brecha salarial no nace exclusivamente en la oficina, sino que se gesta en el hogar. Según datos del «INE», existe una asimetría temporal alarmante:
Mujeres con empleo: El 34% dedica cuatro horas diarias al cuidado de familiares.
Hombres con empleo: Solo el mismo porcentaje dedica apenas dos horas a estas tareas.
Esta diferencia de tiempo se traduce directamente en menos oportunidades de promoción, jornadas reducidas y, en última instancia, una nómina más delgada. Por ello, el Ejecutivo hace un llamamiento a la «corresponsabilidad real», instando a las empresas a flexibilizar horarios y a los hombres a asumir de forma equitativa el peso de los cuidados.
Un compromiso de Estado
Con la mirada puesta en el futuro, España reafirma que la igualdad retributiva no es solo una cuestión de justicia social, sino un pilar de «cohesión y estabilidad económica». El objetivo final es claro: transformar el mercado laboral en un espacio donde el talento y el esfuerzo no tengan género, y donde el valor de un trabajo se mida por su impacto social y no por quién lo desempeña.

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