Suele tratarse de una enfermedad benigna y autolimitada, que se resuelve en una semana o diez días sin dejar secuelas. Se debe consultar con el pediatra si la fiebre es alta o persistente, el niño rechaza líquidos y existe riesgo de deshidratación. Valencia – Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, se incrementan las infecciones…
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