El dermatólogo del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre explica por qué el bronceado no protege frente a la radiación ultravioleta y alerta sobre las consecuencias del daño solar acumulado.
Valencia – Cada verano vuelve a repetirse la misma escena. Miles de personas pasan horas al sol convencidas de que, poco a poco, la piel desarrollará una especie de resistencia natural frente a la radiación solar. En los últimos meses, esta creencia ha vuelto a cobrar protagonismo en redes sociales bajo el término «callo solar», generando un intenso debate sobre si realmente la piel puede llegar a acostumbrarse al sol.
Sin embargo, desde el punto de vista dermatológico, la respuesta es clara: no existe ningún mecanismo que haga inmune a la piel frente al daño provocado por la radiación ultravioleta.
Así lo explica el Dr. Antonio González, dermatólogo especialista de Vithas Valencia 9 de Octubre, quien afirma que «el llamado ‘callo solar’ no es un término médico. Lo que muchas personas interpretan como una adaptación de la piel al sol es, en realidad, un mecanismo de defensa frente a una agresión. La piel intenta protegerse produciendo más melanina y aumentando ligeramente el grosor de la capa superficial, pero ese proceso no evita que la radiación continúe dañando las células».
El bronceado no significa protección
Aunque durante años se ha asociado el bronceado con una piel más resistente, los dermatólogos recuerdan que el color adquirido tras la exposición solar es la consecuencia de un daño biológico. Cuando la radiación ultravioleta alcanza la piel, provoca alteraciones en el ADN de las células cutáneas. Como respuesta, el organismo incrementa la producción de melanina para intentar limitar parte de ese daño. Sin embargo, esta protección es muy limitada y, en ningún caso, sustituye el uso de medidas de fotoprotección.
«Pensar que una persona está protegida porque ya está morena es uno de los errores más frecuentes del verano. El bronceado no elimina el daño acumulado ni impide que continúe produciéndose», comenta el especialista.
¿Tiene beneficios tomar el sol?
Lejos de transmitir un mensaje alarmista, los especialistas recuerdan que la exposición solar también tiene efectos positivos cuando se realiza de forma controlada. La luz solar participa en la síntesis de vitamina D, influye en la regulación del ritmo circadiano y puede favorecer el bienestar físico y emocional. No obstante, estos beneficios no requieren largas jornadas de exposición ni permanecer al sol durante las horas de mayor intensidad.
Según explica el Dr. Antonio González, «nuestro organismo no necesita pasar horas tomando el sol para obtener sus beneficios. Una exposición moderada y responsable suele ser suficiente, mientras que el exceso únicamente incrementa el riesgo de daño cutáneo».
Lo que sí deja el sol: envejecimiento y riesgo de cáncer de piel
La principal consecuencia de una exposición solar excesiva no suele apreciarse de forma inmediata. El daño provocado por la radiación ultravioleta es acumulativo y puede manifestarse años después.
«La radiación solar acelera el envejecimiento de la piel y favorece la aparición de manchas, arrugas prematuras y pérdida de elasticidad. También puede producir alteraciones de la pigmentación y lesiones precancerosas como las queratosis actínicas. Además, incrementa el riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer de piel, entre ellos el carcinoma basocelular, el carcinoma epidermoide y el melanoma, que es el más agresivo por su capacidad de producir metástasis», señala el Dr. Antonio González.
El especialista recuerda que gran parte de estas lesiones aparecen tras décadas de exposición acumulada y, en muchas ocasiones, están relacionadas con hábitos adquiridos desde la infancia o la juventud.
¿Cómo proteger realmente la piel?
«Para proteger adecuadamente la piel recomendamos utilizar fotoprotectores de amplio espectro con SPF 50 o superior cuando la exposición vaya a ser prolongada, aplicarlos entre 20 y 30 minutos antes de salir al exterior y reaplicarlos cada dos horas, especialmente después del baño o de una sudoración intensa. También es importante evitar la exposición solar durante las horas centrales del día, utilizar sombreros de ala ancha, gafas homologadas y ropa con protección ultravioleta, y desterrar la falsa idea de que el bronceado es sinónimo de protección. Además, la fotoprotección oral puede ser un complemento útil dentro de una estrategia integral de prevención», afirma el dermatólogo.
Más allá de la protección solar, los especialistas insisten en la importancia de vigilar la aparición de lesiones nuevas o cambios en lunares ya existentes. «Una mancha que cambia de tamaño, color o forma, una costra que no termina de cicatrizar o una lesión que sangra de forma repetida son señales de alerta que deben ser valoradas por un dermatólogo.
La detección precoz sigue siendo una de las herramientas más eficaces para mejorar el pronóstico del cáncer de piel», explica el Dr. Antonio González.
Sobre Vithas
El grupo Vithas está integrado por 22 hospitales y 39 centros médicos y asistenciales distribuidos por 14 provincias. Los 12.600 profesionales que conforman Vithas lo han convertido en uno de los líderes de la sanidad española. Además, el grupo integra a la Fundación Vithas, Vithas Red Diagnóstica y la central de compras PlazaSalud+.
Vithas, respaldada por el grupo Goodgrower, fundamenta su estrategia corporativa en la calidad asistencial acreditada, la experiencia paciente, la investigación y la innovación y el compromiso social y medioambiental.
