El cuidado: una responsabilidad que aún no compartimos

Un análisis sobre la estructura invisible que sostiene la vida: por qué el cuidado debe trascender el género para convertirse en un pilar de justicia social compartida y visibilidad colectiva.

 

 

Por Claudia Benitez

HoyLunes – En mi artículo anterior abordé la realidad persistente de la mujer: la del cuidado como una dimensión central en la vida. No como una simple tarea, sino como una forma de estar en el mundo que atraviesa lo cotidiano y define relaciones, tiempos y prioridades.

Cuidar del otro, entregarse incondicionalmente para mejorar su vida, muchas veces sin reconocimiento, sin miradas y, en ocasiones sin afecto. Esta experiencia ha contribuido a construir la identidad de muchas mujeres, sin que ello implique menospreciar el trabajo masculino ni entrar en comparaciones. Esta realidad debe situarse más allá de la simple reivindicación de género y entenderse en su dimensión social, donde cada persona responde a la vida desde sus propias circunstancias.

Antes de que el mundo despierte, el cuidado ya ha trazado el mapa del día.

Sin embargo, más allá de describir esta realidad, es necesario preguntarse por su significado. ¿Por qué cuidar sigue siendo, en gran medida, una responsabilidad femenina? ¿Qué dice esto sobre la manera en que nuestra sociedad distribuye el valor, el tiempo y el reconocimiento?

El cuidado no es solo un acto de generosidad; también es una estructura invisible que sostiene la vida social. Y, como toda estructura invisible, corre el riesgo de no ser reconocida ni compartida. Cuando cuidar se convierte en una obligación silenciosa, deja de ser únicamente un gesto humano para transformarse en una carga desigual. Esta situación se vuelve aún más compleja cuando se cruza con otras realidades, como la discapacidad, donde el cuidado no solo se intensifica, sino que se entrelaza con barreras sociales, prejuicios y limitaciones estructurales que afectan tanto a quien cuida como a quien necesita ser cuidado.

Cuidar de otros sin dejar de habitar la propia fragilidad: el equilibrio de lo invisible.

Aquí aparece una tensión que pocas veces se nombra con claridad: muchas mujeres no solo sostienen a otros, sino que también enfrentan sus propias dificultades. Esta doble condición —cuidar mientras se atraviesan fragilidades— revela hasta qué punto el sistema depende de un esfuerzo que rara vez se ve o se cuestiona.

Hablar de resiliencia en este contexto no es idealizar la capacidad de adaptación, sino reconocer una exigencia constante. Cada día implica reorganizarse, resistir y continuar, muchas veces sin el apoyo suficiente, ni el reconocimiento social que correspondería.

Mayo, con sus múltiples conmemoraciones —la mujer, la madre, el trabajo—, nos invita a detenernos en aquello que suele permanecer invisible: recordamos a las personas que con su esfuerzo invisible construyen nuestras vidas, con su entrega y labor cotidiana hacen de la sociedad un lugar con sentido. Pero más que conmemorar, es necesario replantear. No basta con recordar el valor del cuidado en fechas simbólicas. Es imprescindible interrogar cómo se distribuye, quién lo asume y qué condiciones lo rodean.

La justicia social comienza cuando el peso del cuidado se distribuye en hombros iguales.

Reconocer el cuidado como un pilar social implica también sacarlo del ámbito exclusivamente femenino. Significa entender que no puede seguir dependiendo de la entrega silenciosa de unas pocas, sino que debe convertirse en una responsabilidad compartida, visible y sostenida colectivamente.

Porque en esos gestos cotidianos —los que no aparecen en titulares ni estadísticas— se sostiene gran parte de lo que somos como sociedad. Y mientras ese sostén continúe siendo invisible, también lo será una parte fundamental de la justicia que aún nos falta construir.

Claudia Benitez. Escritora

#HoyLunes #ClaudiaBenitez #JusticiaSocial #EconomiaDelCuidado #CuidadoCompartido #VisibilidadFemenina #Resiliencia #ResponsabilidadColectiva #DiscapacidadYDerechos #SosténInvisible #IgualdadReal

Related posts

Leave a Comment

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad