En esta segunda entrega de ‘Conversaciones del Bien Común’, Joan Romero y Paco Álvarez desglosan las alternativas urgentes y el encaje de competencias entre ayuntamientos, autonomías y Gobierno central para frenar la especulación.
HoyLunes – En la primera entrega de este encuentro, el catedrático Joan Romero y el economista Paco Álvarez radiografiaron la profunda brecha habitacional que sufre España. Analizaron cómo la falta de un parque público de alquiler —visto en Europa como un pilar del bienestar, pero ausente aquí debido a nuestra historia reciente— ha terminado por aislar a las nuevas generaciones en un «presente comprimido», obligándolas a destinar hasta el 80% de sus ingresos a un techo.
Tras constatar que la vivienda ha sido degradada de derecho constitucional a mero activo financiero, retomamos la conversación en este segundo bloque. Pasamos del diagnóstico a la acción: ¿qué herramientas reales tienen los poderes públicos para intervenir?, ¿cómo coordinar un Estado complejo para edificar un millón de viviendas asequibles? y, sobre todo, ¿por qué la solución al malestar social no es una disputa de izquierdas o derechas, sino un pacto de país indispensable para devolver la esperanza?
Joan
Planteas de nuevo, dos cuestiones centrales. La primera es, qué margen tienen los poderes públicos para abordar una cuestión, recuperando aquellas capacidades que la Constitución española reserva a los poderes públicos.
Primero, […] la Constitución, te reserva a ti como poder público que tienes la obligación de contribuir al interés general, a defender el interés y bien común. Nunca mejor dicho lo de bien común. […] Aquí la presión es creciente, la marea va subiendo, un día algún tipo de protesta más importante de los barrios, concretamente. Hablamos de un problema generacional. Y una generación cuando se pone en marcha, las democracias, la ciudadanía tiene más poder del que a veces se imagina […], entonces es imparable y hay un nivel de malestar muy grande derivado de la incertidumbre. Y ese malestar, en algún lugar se tiene que encontrar […].
Decía Tony Judt — historiador británico — en un texto conocido, como sabían muy bien los grandes reformadores, «la cuestión social si no se aborda, no desaparece, por el contrario, va en busca de soluciones más radicales» […] Bien, los poderes públicos españoles deberían atender muy bien esto que ya decía Tony Judt…
Y «el elemento central de la cuestión social en España es la vivienda» y debe abordarse con rigor. Y con rigor significa que “hay que poner en marcha”. Ahora voy a la segunda parte, hay que poner en marcha muy ambiciosos planes de producción de vivienda asequible, pero cuando digo muy importantes, quiero decir […] “hablo de millón de viviendas asequibles”, además situadas en aquellos lugares donde la presión es mayor, porque sigue llegando población, las grandes áreas metropolitanas, por ejemplo, Valencia sigue creciendo, el área metropolitana de Valencia sigue creciendo, allí la presión es mayor.

Asequible significa “que tienes que situar el nivel de alquiler o el nivel de hipoteca a un precio de las familias, los jóvenes, ayudados con préstamos, lo que fuere, puedan asumir”.
¿Y cómo?, esta es la segunda parte de tu pregunta […] en un Estado tan grande, tan complejo[…], resultado de un conjunto de pactos politicos, que nacen en la Constitución. Y se han desarrollado después partidos que han gobernado España, desde el primer día que hay democracia […], que han dado forma al Estado que tenemos. Hasta ese punto la Constitución es abierta, porque se quiso abierta por los padres de la Constitución. Este modelo de Estado es un modelo que tiene tres pilares: la escala local, la escala regional y la escala central. Eso es el Estado. Muchas veces hay colegas, incluso no digamos altos funcionarios, incluso algún ministro o ministra que sigue confundiendo Estado con gobierno central. El Estado español tiene tres pilares: el Gobierno central del Estado, las comunidades autónomas y los gobiernos locales. Eso es el Estado.
[…] La vivienda, es uno de los ejemplos más claros donde es el Estado en su conjunto el que tiene que abordarla […] Porque los tres niveles del Estado tienen competencias para abordarla. Necesitan sentarse y acordar la cuestión de la vivienda.
Por ejemplo, el gobierno central —el parlamento— tiene capacidades legislativas en materia de legislación básica. El gobierno central puede poner en marcha políticas fiscales, puede coadyuvar con las comunidades autónomas y los gobiernos regionales en planes estatales de vivienda.
En segundo lugar, las comunidades autónomas tienen competencia exclusiva en materia de vivienda.
Y, en tercer lugar, los gobiernos locales tienen el suelo.

Es un ejemplo clarísimo, de cómo las competencias […] que en realidad son concurrentes, tienen que crear de manera global, planes de vivienda. Y esto no ocurre, debo decirlo, no ocurre, ni en vivienda ni en otras cosas. […] es el principio de coordinación que haría funcionar un Estado tan descentralizado como el nuestro. Sin embargo, el principio por el que nos guiamos es el de “competición” […]. No hay incentivos para la coordinación (políticos) […] Ahí, tenemos un gran problema, el Gobierno central ha querido establecer un Plan Estatal de Vivienda […], en puridad, es un plan que ¡bienvenido sea!, porque si las comunidades quieren, solo aquellas que quieran, pueden beneficiarse de un conjunto de financiación […] que tiene que poner el 60% el Gobierno Central y 40% la Comunidad Autónoma… políticas de vivienda asequible, que tiene que poner en marcha la comunidad que quiera, la que no, no; porque no ha sido elaborada de manera conjunta, sino unilateral, porque como no se pueden sentar, pues alguien tiene que tomar alguna decisión […].
Quiero que veas esta complejidad, de cómo funciona. Las comunidades autónomas tienen también sus planes regionales de vivienda, que a veces se elaboran a espaldas del Gobierno central, como el Gobierno central lo ha elaborado sin conocimiento de las comunidades, para el estatal de vivienda. Y nos encontramos ahí, con un conjunto de dificultades que ya se sitúan en el terreno más político o si quieres de gobernanza, de un estado compuesto, que dificulta esto que hemos dicho antes, de la necesidad de poner en marcha políticas de vivienda asequible.

Tenemos recursos, tenemos suelo, tenemos suelo dotacional disponible, lo hay, tenemos suelo expropiable, periferias y las coronas metropolitanas, tenemos financiación pública, tenemos el ICO, tenemos el Banco Europeo de Inversiones, tenemos los instrumentos, tenemos suelo de los ayuntamientos… Verdaderamente ¿qué falta? que «se sienten y se pongan de acuerdo», un poco desesperante a veces. Ya digo, la cuestión social si no se aborda, no desaparece, por el contrario, irá en busca de soluciones más radicales o si quieres, irá en busca de soluciones antisistema.
“Se pueden traducir en protestas, se pueden traducir en abstención, se puede traducir en abandono del sistema, se pueden traducir de muchas maneras”. La población tiene una forma curiosa de manifestarlo.
Verdaderamente, esta cuestión merecería un pacto de Estado, muy en serio, porque es nuestro gran problema, porque es nuestro gran fracaso.
“Toda la riqueza del país, sea cual sea su titularidad pública o privada, queda subordinada al interés general”.
Francisco
Totalmente de acuerdo.
Además me estás haciendo rejuvenecer, porque yo estaba en París, en mayo del 68, en la Facultad de Ciencias. Al principio no entendía lo que estaba pasando en Francia. Y lo que estaba pasando responde a la frase que tú has repetido dos o tres veces.
“La sociedad no puede suprimir lo que considera que es injusto y llega a niveles insoportables”.
Yo no lo entendía, porque las condiciones universitarias eran diferentes a las que había vivido en Granada, para mí, ellos eran super felices […].
He participado en debates… como el que estamos haciendo, bueno, el intercambio, la conversación, pero el tema enseguida se envenena, de una forma donde se deja precisamente, fuera lo esencial. Pero, en este tema si no se llega a un acuerdo […] que es ya “insoportable”. ¿Qué esperanza podemos darle a nuestros jóvenes? al decir ¿cómo voy a vivir?
Bueno, no sé si has visto, hay publicidad donde te alquilan un sofa […] yo no sé lo que tiene la persona en la cabeza que dice oye, “voy a alquilar un sofa”, ya ni una habitación.
¿Quieres agregar algo más?
Joan
Sí, […] quería decir, en relación a esto que planteas ahora, que estamos normalizando la indignidad y esto es muy grave, ¿sabes? Estamos normalizando situaciones que me hubieran parecido impensables hace una década y que estamos normalizando de manera muy peligrosa. Por ejemplo, ya estamos normalizando «que se pueda crear una habitación, no ya un piso, sino una habitación con derecho a cocina». Estamos normalizando que «puedan vivir con otras personas en un tugurio». Estamos normalizando «que se pueda alquilar un trastero». Estamos normalizando «la indignidad, la falta de decencia, la falta de sentido común».
Esto es grave.
Hay alguna diferencia […] pero deberían ser capaces… yo creo que deberían ir al momento histórico anterior, al de los 30’ gloriosos, que no sea divisivo. Tú tienes que apostar por suelo dotacional público, porque si tú pones un suelo público, estás quitándole a la vivienda 900.000 euros de precio final y has resuelto el problema completamente. Porque, una vivienda que ahora venden por 270.000 euros, en realidad los primeros 100.000 es el suelo.
“Si tú lo propones como público, estás rebajando el precio final de una vivienda en casi 100.000 euros, con lo cual estás dejando pisos en 170.000, que no es lo mismo que 270.000. Esa es la gran operación que yo vengo defendiendo desde hace tiempo”.
Hay suelo dotacional público disponible en las ciudades y también hay suelo rústico expropiable, porque el artículo 47 lo permite «ponerlo a disposición de los municipios concernidos» […], de una u otra manera, suelo dotacional público.
Por ejemplo, les digo a mis alumnos, cómo es posible y que nadie discuta, esta es la cuestión, “que nadie discuta”. Es más, se asocia a algo moderno y que se ha de hacer: a escasos kilómetros de mi casa, el gobierno nacional expropia 30 hectáreas para hacer una fábrica de baterías y todo el mundo le parece bien… suelo rústico, se expropia y se hace una fábrica. En cambio —esto requiere un cambio de mentalidad—, si tú expropias suelo para hacer vivienda, te pueden calificar de comunista, de un tipo que está fuera del marco. Hasta ahí tenemos que llegar a explicar que el artículo 47 de la Constitución habla de vivienda, no habla de fábricas de batería ¿Sabes qué digo?, pero sí habla de vivienda.
En cambio, parece que los poderes públicos no se acaban de atrever a expropiar aquí 30 hectáreas en conjunto para hacer vivienda asequible. Porque además, dispongo de dinero público que lo garantiza y rebajo el precio final de la vivienda en 100.000 euros […]. Y, esta operación, es lo que yo creo que necesita España.
Francisco
Estoy de acuerdo […] aquí nosotros no hablamos de política, pero efectivamente te dicen que eso es comunismo, porque a mí me ha pasado. […] Desde los últimos 30 años en España, la situación a la que hemos llegado hoy, donde se compran estos edificios, se revenden. ¿Es el comunismo el que está ahí aplicando esa realidad que estamos viviendo?… por favor, un poco de seriedad.
Pero lo que acabas de decir, es interesante, porque yo he participado y seguimos en ello, tenemos dentro de la economía del bien común, una sección, vamos a decir, sobre todo que es activa en el lado de Alicante… pero bueno, a nivel nacional, que es el tema del «cohousing», donde efectivamente justifica lo que tú acabas de decir. Es decir, que se encuentran ayuntamientos que te dejan un terreno para uso de 50 años (gratuito). Y eso, como tú bien has indicado, eso es una vía que además se puede poner en marcha mañana por la mañana.
Y hay un montón de personas, sobre todo desde cierta edad, que están muy a favor de poder construir en «cohabitación», tener su pequeño apartamento, ¿por qué no? bien, como es debido. Y luego servicios comunes. Y es un tema, que ha tenido en ciertas comunidades, cierto éxito, pero del que se habla muy poco. Y, sin embargo, no forma parte de la solución, pero sí de una de las posibles soluciones.

Joan
Conozco muchos casos […] también es posible y es necesario adaptar la estructura social actual, este es el segundo paso […]. El primer paso, es disponer de suelo dotacional público. Este es el primer paso. Y ahí es donde los poderes públicos tienen que ponerse las pilas. Con una condición: “sin trampas”.
Un suelo dotacional público significa que, si tú haces una vivienda para que se pueda adquirir asequible, tú no puedes, pasado un periodo de 10 años […] que el que la compró pueda revenderla a precio de mercado». El papel de los poderes públicos tiene que tener regular esto.
Si tú has comprado una vivienda asequible, y tienes que marcharte a vivir a otra ciudad, puedes venderla, pero con un incremento de 3 del 4%, no del 100%.
¿Me he explicado? Eso es un papel de regulación.
Y, si quieres, y si tienes un piso que se ha creado, que se ha promovido en suelo público y es asequible, tú bien puedes, a lo mejor… mucho tiempo, pero a lo mejor…, como en otros países de Europa (no siempre), «si mejora tu nivel económico», a lo mejor ese espacio, alquilado, puede pasar a otra persona que tiene peores niveles de ingresos. Todo esto es lo que nos hemos perdido en términos históricos.
No tenemos este chip del quinto pilar del Estado de bienestar: «la vivienda», como si tienen otras democracias, porque se colearon al mismo tiempo que Sanidad, Educación, Servicios Sociales y Vivienda […] Pero esto fácil, igual que lo digo yo, lo pueden saber los poderes públicos, todo el mundo. Se trata de que tengan un poco más de determinación.
Francisco
Estas conversaciones que iniciamos hoy contigo van a estar completadas, como ya te ha indicado, cuando tomé contacto contigo, con otras que son importantes. Y hay una en particular en la que quizá te vuelva a invitar, donde no estemos los dos, quizá estemos con otras personas, con respecto al tema de «la sostenibilidad», que como bien sabes, hoy en día todo es sostenible.
Joan
Y nada se sostiene [risas].
Francisco
Es lo que yo digo, una banqueta con tres patas es sostenible, pero la sostenibilidad no es eso. Y hago referencia al Informe Brundtland de 1986. Pero qué importancia tiene, porque además está relacionado con el tema que hemos abordado. Tiene una relación total, puesto que estamos hablando de la intersección de la parte del artículo al que he hecho referencia en otras ocasiones que es, la esfera social, la esfera medioambiental y la esfera económica. Y aquí, el tema de la vivienda está de pleno en la esfera económica.
Joan
Estaré encantado de estar en ese diálogo.
Francisco
Intentaremos que en vez de ser dos, seamos quizá tres, alguna otra persona que esté en este sector para poder hablar de esto […] No sabes cómo te agradezco de verdad tu disponibilidad y espero que los jóvenes y menos jóvenes que cada vez tienen más reticencia a leer, puedan soportarnos durante aproximadamente 45 minutos, que tampoco son muchos […] y ya te diremos que vamos a poner […] cuatros aspectos de tu curriculum vitae […], para mí, te lo digo de verdad… el término de Geografía Humana, me impactó enormemente. Es lo que a la gente le enseñan en la escuela, donde lo único que se quedan es con cuatro planes, mapas, no sé qué, cuando la importancia que tiene en el punto de vista humano, es genial, como título.
Joan
Pues, casualmente, este año se cumplen 50 años que soy profesor.
Francisco
Fíjate, 50 años… Un abrazo fuerte, Joan, de verdad, muchas gracias.
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