Un fósil de 17 millones de años descubierto en el desierto egipcio llena uno de los grandes vacíos de la paleontología. El estudio, publicado en la revista Science, apunta a que el norte de África fue clave en la evolución de los primeros simios.
Por Jorge Alonso Curiel
Hoylunes – La evolución humana sigue guardando muchos secretos bajo tierra. Y esta vez, uno de ellos ha aparecido en Egipto. Un equipo internacional de investigadores ha descubierto los restos fósiles de una especie de simio desconocida hasta ahora que podría ayudar a explicar una etapa crucial en la evolución de los grandes primates, incluidos los antepasados de los seres humanos.
El hallazgo se ha producido en la región de Wadi Moghra, en el norte de Egipto, y el estudio ha sido publicado en la prestigiosa revista Science. Los científicos han bautizado a la nueva especie como Masripithecus moghraensis, un primate que vivió hace entre 17 y 18 millones de años, en pleno Mioceno temprano.
Aunque los restos encontrados son limitados —principalmente una mandíbula y varias piezas dentales—, su importancia es enorme. Según los investigadores, este simio presenta características anatómicas que lo sitúan en una posición evolutiva muy especial: a medio camino entre los primeros simios africanos conocidos y los linajes que acabarían dando lugar a gorilas, chimpancés, orangutanes y humanos.
Una pieza perdida del puzle evolutivo
Durante décadas, la mayoría de fósiles importantes relacionados con la evolución de los hominoideos se habían encontrado en África oriental, especialmente en países como Kenia o Uganda. Por eso, la comunidad científica consideraba esa zona como el principal foco de origen y diversificación de los grandes simios.
Sin embargo, este descubrimiento cambia el panorama. El fósil egipcio sugiere que el norte de África también pudo desempeñar un papel decisivo en esa historia evolutiva.
Los investigadores creen que esta región actuó hace millones de años como una especie de puente natural entre África y Eurasia, facilitando migraciones y mezclas de especies en una época marcada por grandes cambios climáticos y geológicos.

Qué hace tan especial a este simio
Los dientes y la mandíbula encontrados muestran una combinación de rasgos que no encajaba con ninguna especie conocida hasta ahora. Los molares robustos y las superficies dentales indican que probablemente se alimentaba de alimentos duros, mientras que otros rasgos anatómicos apuntan a una posición evolutiva muy primitiva.
Precisamente ahí reside el interés del hallazgo: ayuda a rellenar uno de los vacíos más importantes del registro fósil de los primates.
En paleontología, encontrar fósiles de este periodo es especialmente complicado. Por eso, cada nuevo descubrimiento puede modificar teorías que llevan décadas aceptadas.
Egipto, nuevo punto clave para la paleontología
El estudio también pone el foco en una zona del planeta que hasta ahora había recibido menos atención científica que otras regiones africanas. Los expertos creen que el desierto egipcio todavía puede esconder muchos fósiles capaces de cambiar nuestra comprensión de la evolución.
Y, como suele ocurrir en ciencia, este hallazgo no cierra preguntas: abre muchas más. ¿Hubo más especies similares? ¿Cómo se dispersaron aquellos primeros simios? ¿Qué relación exacta tienen con nuestros ancestros?
De momento, el Masripithecus moghraensis ya se ha convertido en una de las piezas más fascinantes del gran puzle de la evolución humana. La fascinante aventura de descubrir nuestro origen sigue su curso.

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